martes, 8 de abril de 2014

BISUTERÍA QUE SE VUELVE IDENTIDAD


Siempre coloridos y muy visibles, penden los collares de las mujeres afrodescendientes de la Sierra norte del Ecuador. Estos forman parte del carácter festivo de sus costumbres ancestrales y modernas.
Las sortijas plateadas de sus manos se convierten en fuentes de energía y vida para resguardarlas frente a mitos y malicias. Lucen sencillas gargantillas adornadas de colores infinitos. La mayoría resplandecen sobre el tono canela de su piel.
Las matronas que se adornan cuentan que sus “hualcas” son parte de ellas desde su origen. Como afirma el documentalista imbabureño Jorge Luis Narváez: “No son solo collares, son vínculos de hermandad de los pueblos”.
A más de la bisutería, las pañoletas sobre su cabeza, las amplias y plisadas faldas, se fusionan y tratan de eternizarse en la identidad del negro.
Las fotos fueron tomadas en comunidades de la provincia del Carchi como Estación Carchi, Santiaguillo, Mascarilla, Piquiuchu y La Loma. También en Imbabura en las localidades de El Juncal, Chalguayacu y El Chota. Las mujeres fotografiadas dicen que su afición a estas joyas tiene relación con la alegría que llevan dentro y que quieren expresar.
Llama la atención que en la ropa, el color negro está ausente a no ser que se trate de la asistencia a una ceremonia fúnebre donde los colores de la alegría dan paso al que tradicionalmente ha simbolizado la tristeza.
La sofisticación que resulta del barroco de tanta forma y color contrasta con la austeridad y sencillez en la que viven estos pueblos del norte.

María Filomena Minda de Congo, de 67 años, tiene 31 anillos. Vive en la comunidad de Santiaguillo en la provincia del Carchi, uno de los pocos asentamientos de afrodescendientes que hay en la Sierra ecuatoriana.

María Ercila Victoria Espinosa tiene 97 años y vive en el valle del Chota, en el lado de la provincia de Imbabura. A pesar de su edad, la coquetería con la que lleva sus aretes es notable.

Margarita Rosa Elena Pavón Julios tiene 75 años y vive en el Chota. Orgullosa exhibe el inmenso bulto de collares que lleva siempre colgados de su cuello.

En Estación Carchi vive María Dioselina Congo Polo , de 85 años. Le gusta el contraste que se produce cuando el plateado de sus joyas se junta con los colores de sus camisas.
Digna María Raquel Palacios Campos tiene 85 años, nació en la comunidad Caldera, en la provincia del Carchi, y ahora vive en la comunidad El Juncal, cantón Ibarra. María Gabriela Espinoza Campos tiene 74 años, vive en la comunidad Piquiucho, cantón Bolívar de la provincia del Carchi. Su debilidad: los anillos.

bibliografía:
http://especiales.elcomercio.com/2014/planetaIdeas/Abril06/patrimonio.php

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